¿Cómo aprovechar los perfiles personales de tú equipo de trabajo?

Por 18 octubre, 2017 Blog No hay comentarios
Dirigir un equipo de trabajo no es fácil. Cuando el equipo está compuesto por varios tipos de personalidad, puede tornarse muy difícil. La mayoría de los individuos están programados para inmediatamente ver los aspectos negativos de un tipo de personalidad o comportamiento. Sin embargo, muchas de esas personalidades que, a primera vista parecen negativas, en realidad pueden ser moldeadas en activos valiosos del equipo. Estas son algunas de las personalidades, cómo detectarlas y cómo utilizarlas para el mejoramiento de su equipo.

 

Dirigir un equipo de trabajo no es fácil. Cuando el equipo está compuesto por varios tipos de personalidad, puede tornarse muy difícil. La mayoría de los individuos están programados para inmediatamente ver los aspectos negativos de un tipo de personalidad o comportamiento. Sin embargo, muchas de esas personalidades que, a primera vista parecen negativas, en realidad pueden ser moldeadas en activos valiosos del equipo.

Estas son algunas de las personalidades, cómo detectarlas y cómo utilizarlas para el mejoramiento de su equipo.

El Pesimista

Para el pesimista, el vaso siempre esta mitad vacío en lugar de mitad lleno. Ellos encuentran defectos en todo, nada es correcto, y nada va a salir bien. La ventaja de este comportamiento es que los pesimistas son capaces de considerar el peor de los casos, lo que puede salir mal, y ayudar a desarrollar estrategias para evitarlo. El pesimismo en realidad se puede convertir en productividad cuando se canaliza correctamente.

Los pesimistas son bastante fáciles de detectar. Ellos son negativos; todo lo que tienes que hacer es escucharlos. Tienden a ser muy vocales con su negatividad y se esfuerzan para que los demás acepten su punto de vista. Sin embargo, los pesimistas pueden ser muy buenos estrategas y analistas.

Los Animadores

La aceptación es el nombre del juego para el animador. Tienen una fuerte necesidad de ser aceptados por el equipo. Ellos huyen de los conflictos y no comprenden la incapacidad de los otros para llevarse bien. Son extremadamente leales al equipo, la empresa, y su líder. Sin embargo, se pueden desenfocar al estar pendiente a los demás. Son muy buenos para ayudar a resolver conflictos en un equipo (a diferencia de conflictos por su trabajo)  y suavizar los ánimos aunque, por otro lado, tienden a socializar más de lo que deberían.

Los animadores son grandes pacifistas y muchos pueden ser grandes líderes cuando tienen una buena orientación. Permita que sean animadoras – dentro de lo razonable – pero establezca límites. Este tipo de personalidad trabaja mejor cuando se le plantea los detalles y luego el panorama completo sobre las situaciones de negocios; así que cuando te sientes a hablar con ellos, comienza con una pequeña charla antes de lanzarte de lleno al tema.

El Procrastinador

El procrastinador clásico no cumple con las fechas de entrega establecidas, potencialmente aguantando los proyectos – o pueden hacer entrega del trabajo al último minuto. Comportamientos específicos dependen del tipo de procrastinador. Algunos temen al fracaso por lo que evitan o atrasan el trabajo (por lo menos lo que ellos perciben que pueden fracasar) hasta que no lo pueden atrasar más. Otros son impulsados ​​por la emoción de esperar hasta el último minuto y luego intentar lograr la fecha de entrega. Otros son simplemente incapaces de tomar una decisión. El rasgo que todos tienen en común, es la incapacidad de autorregularse.

Puede detectar un procrastinator por su trabajo tarde o casi tarde, sus muchas excusas para no entregar a tiempo, y su falta de comunicación (por lo general, para evadir) – todo lo cual es muy consistente. La creación de un ambiente estructurado con tareas donde tenga que rendir cuentas puede ayudar a mantener el procrastinador centrado. Pueden llegar a ser miembros de alta productividad en su equipo.

El Perfeccionista

Estos son el tipo de persona que se proponen una variedad de metas y las cumplen. Ellos trabajan duro, son muy detalladas y muy analíticos. A menudo entregan trabajo de alta calidad, pero a veces viene con un precio. Debido a que comienzan a editar y a reeditar, pueden fallar en la fecha de entrega o detienen un proyecto porque su contribución debe estar libre de errores.

Manejar un perfeccionista no siempre es fácil, aunque es bastante fácil de detectarlos. Muchos son adictos al trabajo, llegan temprano, y se van tarde. Su dedicación a un trabajo de calidad es muy evidente. Canalizar el perfeccionismo es más fácil de lo que piensas. Cree un ambiente de colaboración y establezca fechas de entrega antes de tiempo para permitir colaborar en el producto final del proyecto. También puede proporcionar estándares de calidad que los guíen.

Lo que puede parecer ser desventajas pueden convertirse en activos con el liderazgo y motivación adecuada. Cada uno de estas personalidades proveen contribuciones únicas y valiosas en cualquier equipo. Todo lo que tienes que hacer es aprender a canalizarlas.

 

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