Consejos de comunicación verbal y no verbal para conversar con éxito

Por 22 mayo, 2019 Blog No hay comentarios
La escucha activa es la habilidad para atender al emisor y comprender su mensaje. Esta estrategia comunicativa nos abrirá las puertas a una interrelación que es recomendable que sea mantenida, no solo durante la conversación, sino más allá.
Hay muchas maneras de hacer saber a la otra persona que la escuchamos. Esto puede hacerse de forma verbal, por medio de interjecciones afirmativas: uh, ya veo, eso es, claro, sí; o de forma no verbal, con nuestra gesticulación corporal. 
Comunicación verbal:
  • Preguntar. Esto es un ejercicio clave. El emisor comprende que lo estamos escuchando y estamos atentos al mensaje, pero, además, le da a entender que tenemos interés en lo que expresa y queremos saber más. Esto lo hará sentir relajado en la conversación y feliz, pues su mensaje está llegando con éxito a su interlocutor. 
  • Parafrasear. Es similar al anterior. Podemos pedir una aclaración al emisor de lo que expresa repitiendo sus palabras, mostrándole al mismo tiempo nuestra atención e interés en lo que nos cuenta.
  • Reforzar lo que dice el otro o halagarle. Esto hará que la autoestima del emisor suba y los lazos interpersonales se afiancen. Esta estrategia ayuda a rebajar la tensión de la conversación, pero no deben usarse en exceso para no desviar la atención del mensaje clave, ni distraer al hablante.
  • Resumir. Esto hace entender al emisor que su mensaje ha quedado claro y que se entiende su punto de vista. También facilita que la persona que transmite el mensaje pueda aclarar algún error que haya cometido al transmitir su punto de vista, o al ser este entendido por el interlocutor.
Comunicación no verbal:
  • Postura corporal. La forma en que nos colocamos frente al emisor da muchas pistas sobre nuestra predisposición a absorber el mensaje. No debemos forzar la postura, pero la inclinación de nuestro cuerpo hacia el lugar desde donde se habla potencia la sensación de interés y escucha activa.
  • Contacto visual. Este ejercicio debe ser realizado tanto por el hablante como por la persona que escucha. Mirar a los ojos cuando se transmite un mensaje, y cuando se recibe, denota claridad, e interés, y potencia la interrelación. 
  • Gesto amable. Una leve sonrisa aporta seguridad al hablante y le indica que el receptor está interesado en lo que le cuenta, y le gusta. Esto hace que la conversación se alargue en un ambiente empático muy favorecedor.
  • Gestos faciales. La cara es el espejo del alma y los gestos que hacemos dicen mucho de lo que pensamos. Hacer gestos naturales que expresen la reacción que tenemos a lo que nos dicen puede ser muy positivo para generar simpatía en el hablante. Este ejercicio es señal de escucha atenta y envuelve la conversación de la empatía necesaria para rebajar tensiones.
  • Evitar distracciones. Debemos hacer sentir al emisor que lo escuchamos. Para ello no debemos forzar gestos que lo desconcentren o muestren desinterés. Esta es quizás una de las partes más difíciles de la comunicación, puesto que el emisor estará muy pendiente a la forma en que procesamos lo que nos cuenta.

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